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Setsubun y los oni: rituales de febrero para ahuyentar la mala fortuna en Japón

Cada febrero, Japón celebra el setsubun, una festividad tradicional que marca el cierre del invierno y la llegada de la primavera. En este ritual ancestral –en este año, realizado el 3 de febreroؘ–, los protagonistas son los oni, los célebres ogros del folclore japonés, figuras que encarnan simbólicamente la mala fortuna y los infortunios del año que termina.

Los oni son criaturas legendarias, conocidas por aparecer en relatos populares como el de Momotarō. En el imaginario clásico se los representa con piel roja, aunque también azul o amarilla, taparrabos de piel de tigre y garrotes de metal. Si bien antiguamente eran vistos como seres temibles y extranjeros, con el paso del tiempo su imagen se suavizó y hoy suelen aparecer como personajes simpáticos o incluso cómicos, especialmente en celebraciones familiares.

El setsubun, cuyo nombre significa “separación de las estaciones”, se celebraba originalmente antes de cada cambio estacional según el antiguo calendario lunisolar. En la actualidad, funciona simbólicamente como una especie de “año nuevo”, momento clave para dejar atrás la mala suerte y dar la bienvenida a un nuevo ciclo.

La práctica más característica de esta festividad es el mamemaki, el ritual de lanzar legumbres, tradicionalmente soja tostada, mientras se recita la frase “oni wa soto, fuku wa uchi” (“¡fuera los ogros, adentro la suerte!”). En este acto, los oni representan los males que deben ser expulsados del hogar. En templos, santuarios y casas, una persona –frecuentemente el miembro de mayor edad de la familia– encarna al ogro, mientras el resto arroja las legumbres para ahuyentarlo.

Existen variaciones regionales del ritual, e incluso lugares donde los oni no son expulsados, sino invitados a entrar, al ser considerados mensajeros divinos. Tras el lanzamiento, es costumbre recoger y comer tantas legumbres como años se tengan, e incluso una más, ya que se cree que fortalece el cuerpo y protege contra enfermedades.

Con el tiempo, el setsubun trascendió el ámbito doméstico y dio lugar a grandes ceremonias públicas en templos y santuarios, algunas de ellas con la participación de celebridades. Paralelamente, la festividad se vive también en lo cotidiano: supermercados venden máscaras de oni, fukumame y otros elementos típicos, reforzando el carácter popular de la tradición.

https://www.nippon.com/es/features/jg00013/; https://www.nippon.com/es/guide-to-japan/cs00065/

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